abril 2016

Hoy toca reflexionar. Ya sabéis que me gusta mucho.

El concepto de las bodas ha cambiado. Sí, eso lo sabemos todos. Las bodas abc, es decir, firmar, comer, bailar han evolucionado hacia un concepto de fiesta mucho más desarrollado gracias a todos los profesionales que desempeñan sus maravillosos papeles. ¿A vosotras qué os parecen los cambios en las bodas?

Esto tiene lado bueno - ¡menudo fiestón!- y lado malo, como puede ser el peligroso "yo te lo hago todo (por menos)" ya que como ya he dicho aquí, es esencial dejar a cada proveedor hacer su trabajo. Aprendiz de todo, profesor de nada, que se suele decir. ¿Eso quiere decir que te tienes que gastar un pastizal? Negativo, sólo hay que saber organizar las partidas de dinero. ¿O que no puedas tener una boda tradicional? Para nada. En mi opinión boda tradicional no es antónimo de boda original. Una boda debe tener simple y llanamente aquello con lo que siempre habéis soñado.

La moda cambia: las novias, los ramos, las fincas, la decoración y hasta la comida ha sufrido cambios. Unos pueden ser buenos y otros no tan buenos.

¿Ya sabes qué tipo de flores quieres? ¿Sabes cuales están de moda? ¿Y qué colores son tendencia? ¿Cuántos tipos diferentes de ramo hay? ¿Todos encajan con tu vestido? ¿Y con tu estilo? Si al llegar a este punto te sientes perdida, es el momento de consultar con tu florista.

El ramo de novia es un complemento que tiene que encajar a la perfección con nuestro estilismo y hay miles de combinaciones. Puede dar el toque de color y tiene que ir a juego con el color de nuestros zapatos y labios (color, color, color!!!!). Si vas muy sencilla el ramo puede ser lo que te dé un toque diferente. Si en cambio vas algo más recargada un ramo sencillito puede ser lo mejor para ti. Por ello, no deberíamos elegirlo sin tener vestido ya que éste es el protagonista y el ramo el complemento.